Hoy en día todo el mundo
anda “engomado” con el ejercicio. Toda la gente de Medellín sube al cerro de
las tres cruces y practican crossfit. Además llenan Facebook con fotos de pesas,
de los gimnasios y de los cambios de sus cuerpos.
A mí todo esto me parece
bien, y creo que es una moda sana que hay que fomentar porque lo que se está
promulgando hoy en día es el ejercicio para evitar el sedentarismo, fenómenos
de este siglo que genera enfermedades gravísimas como las coronarias, la
diabetes y del hígado.
Toda moda que sea saludable
la acepto, la respeto, y así mismo tolero que todo el que esté obsesionado se
exprese libremente en las redes sociales.
Pero la moda ha llegado a un
punto exagerado, pues hay quienes se han obsesionado tanto con el ejercicio que
ya no es salud, sino drogadicción. Y digo drogadicción porque quienes se obsesionan
llegan a inyectarse hormonas para que sus músculos crezcan más rápido. Algunos
llegan a verse enormes, al punto de la deformidad. Tanto hombres como mujeres
se dejaron llevar por esta moda exagerada.
A mí me gusta para el cuerpo
de las niñas un tonificado sutil, con un toque rayadito en las piernas y el
abdomen, pero no de chocolatina. En los hombres me gusta que sea definido y
musculoso, pero no muy exagerado. La verdad, yo me conformo con que a todos les
guste hacer ejercicio y listo, sin importar que tan marcados o no tengan los
músculos. La idea es no ser sedentarios.
Recuerden que lo mejor de
hacer ejercicio es verlo reflejado en la salud. Además de sentirse bien y a gusto
con uno mismo. “Me gusta estar como me quiero sentir bien”, es algo que repito
siempre. Estar como más te gusta y verás que eso se refleja y los demás lo
notarán.
Ten la mejor actitud positiva
y recuerda que el peor ejercicio es el que se hace sin ganas.
(Ejercicio, no se trata ser mejor que alguien más, sino de ser mejor que tú mismo)

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